Sección sobre aspectos legales de los Títulos Nobiliarios. Si desea realizar alguna pregunta hágala a través de nuestro email.


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Es necesario precisar que no sería constitutivo de delito el uso en España de un Título Nobiliario extranjero, conducta ésta que nunca estuvo contemplada como hecho delictivo, ya que la conducta que sancionaban los artículos 322 y 324 del Código Penal era el uso público de un nombre supuesto por parte de una persona o la atribución de títulos de nobleza que no le correspondieren, es decir el uso de un Título del Reino que estuviese legalmente en posesión de otra persona. La reforma del Código Penal en el año 1995 no menciona la tipificación penal que contemplaban dichos artículos, los cuales quedaron abolidos y sin efecto. No obstante, como señalan acertadamente varios juristas especialistas en derecho nobiliario: “...sí es posible incurrir en delito penal cuando se usurpa un título existente oficialmente en España, ya que se trata de impedir la violación del ius nomen”. Texto extraido del Blog Doce Linajes de Soria.


La posesión civilísima constituye la piedra angular del sistema nobiliario español, proclamado en la Ley XLV de Toro y en la Ley 1, título 24 del Libro XI de la Novísima Recopilación, transmite automáticamente "ipso iure" al prellamado el derecho de posesión "ius posessionis" de la dignidad nobiliaria. En general la doctrina jurisprudencial entiende que la posesión civilísima es aquella que se adquiere por ministerio de la ley, y que tiene lugar en el momento de la muerte del decuius, sin necesidad de la aprehensión material de la cosa con ánimo de tenerla para sí, como el Derecho romano exigía. Según la sentencia del Tribunal Supremo de 12 de diciembre de 1963, es poseedor legal quien con arreglo a las reglas nobiliarias le corresponde suceder en la merced.


Para rehabilitar o suceder en un Título Nobiliario no es necesario tener el mejor derecho, basta solo con tener derecho. El derecho se consigue si se pertenece a la estirpe familiar del fundador de la merced. Se pertenece a la estirpe familiar si el pretendiente es descendiente directo del fundador, o si es descendiente colateral. La descendencia colateral significa que, ambos, fundador y pretendiente son primos, o sea, que tienen un ascendiente común. Para suceder oficialmente "post mortis" en España no existen límites en los grados de parentesco directo o colateral, pero para las rehabilitaciones, el pretendiente debe estar dentro del sexto grado civil de parentesco, independientemente si es pariente directo o colateral.

2 comentarios:

  1. Incluso para rehabilitar un titulo antiguo se debe estar dentro del 6to grado? Y si mi antepasado tenia un titulo que ya se ha perdido?? Puedo pedir un nuevo nombramiento??? Aunque ni este dentro de la 6ta generacion??

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  2. Estimada Helen,

    Si quiere consultar algún extremo particular sobre el título noble al que se refiere anteriormente, así como obtener más datos referente al mismo, mejor contacte con osocaver@gmail.com; no obstante le respondo:

    Todos los títulos, nuevos y antiguos, si entran en situación administrativa de caducados, es decir, si han pasado más de 5 años desde la muerte del último titular y menos de 40 años sin ocupación, necesitan del procedimiento administrativo de la rehabilitación para poder reactivarlos oficialmente. A continuación le pongo los artículos del real decreto que le afectan:

    Real Decreto 222/1988, de 11 de marzo, por el que se modifican los Reales Decretos de 27 de mayo de 1912 y 8 de julio de 1922 en materia de Rehabilitación de Títulos Nobiliarios:

    «Artículo 3.º

    Aquellas grandezas y títulos perpetuos que hubieran incurrido en caducidad y no hubieran permanecido en tal situación durante cuarenta o más años, podrán ser rehabilitados con sujeción a las formalidades y requisitos contenidos en los artículos siguientes y en las demás disposiciones de aplicación.»

    «Artículo 5.º

    Sólo procederá la rehabilitación cuando el solici­tante tenga un parentesco con el último poseedor legal que no exceda del sexto grado civil y cuando concurran en aquél méritos que excedan del cumplimiento normal de obligaciones propias del cargo, profesión o situación social que no hayan sido objeto de recompensa anterior a la petición que en ellos se apoye.»


    Los títulos nobles perpetuos nunca se pierden, porque siempre han sido susceptibles de rehabilitación, hasta que en el año 1988, con la entrada en vigor del real decreto mencionado, caducó el derecho a rehabilitarlos si llevaban más de 40 años sin ocupar; pero de ningún modo se exterminaron sus reales decretos de concesión, simplemente seguirán permanentemente en situación administrativa de caducidad no rehabilitable oficialmente hasta que cambie la legislación, o lo que es lo mismo, el Estado se desentiende de estos títulos, como ha pasado en otros países tras la desaparición de la monarquía; pero nadie puede quitar a las familias el derecho de sangre a usarlos en las relaciones sociales y privadas, igual que pasó en España durante los periodos de repúblicas, cuando el Estado no los amparaba.

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